Se apagó la luz, que iluminaba el camino de la vida. Terminó. El mundo tan colorido fue alejándose cada vez más, siendo gris y cada vez menos visible. Finalmente la oscuridad invadió mi alrededor. No era posible distinguir nada, o quizá, ya no había nada. Llegué al final, sola. Como siempre había comentado, es un camino que se emprende a solas, nadie, ni el amigo más fiel;la sombra, te puede acompañar por este viaje que comienzas.
Y ahí eché de menos todos los momentos que sabía que me quedarían por vivir contigo.
Abandoné el mundo, sin más. Sin cualquier tipo de adiós.
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